Carta

Amor

Mientras avanzan las palabras por sobre cualquier formalismo, la sola presencia de la vida cartamerece un poco más; un poco más de lo que somos frente a la resistencia de las horas y los enigmas. Te entiendo, sé que disfrutas la  sensación de una palabra bien ubicada en una frase, pero pasan los vacíos frente a tu cara y no te das cuenta que hay algo, algo muy pequeño que no se logra transmitir. Nada se puede hacer al respecto, necesito que lo sepas. Que tomes en cuenta que mis palabras son: burdas, torpes, ignorantes de lo que cargan. Pasan como una respuesta, una falsa respuesta a lo que se siente. A veces creo que es tan mecánico ese proceso de ir por ahí arrojando sentimientos, como si los sentimientos pudieran arrojarse, como si tu retina pudiera llegar a ver cuando estoy entrando en mí y me busco –créeme que me busco- cuando arranco la raíz, y la separo y la limpió de todo indicio de posesión. Porque hay mucha carne en eso que llamamos amor, y siento una alegría inmensa cuando te amo en silencio, cuando no intento controlar la formalidad de las palabras, cuando solo somos alma y viento. Qué más guía se necesita a parte de lo somos.

Espero que lo comprendas –o la verdad no- no espero nada, nada, absolutamente nada. Que solo sea un paso tras otro, una mano apoyada en otra mano. Mas todo se vuelve principal, el ahora es el más importante. Así de simple, y no me pidas que lo acompleje porque no lo haré, o quizás sí, lo haga por ti, pero si lo hago por ti no será lo mismo. Y lo mismo sería una mentira catalogada socialmente como una verdad, pero de igual manera sería mentira. Porque no hay juicio, no existe culpable, no existe. Pero la verdad es que te amo, te amo falsamente en las palabras -quiero que lo sepas- por eso te lo repito, te lo digo en silencio, en ese silencio que tanto disfrutas cuando viajas, cuando el paisaje es el movimiento y nosotros permanecemos aislados de toda la física del momento. Es ahí cuando me doy cuenta del amor, cuando el movimiento del mundo es una fuerza bella, invisible, retirada de toda formalidad, cuando solo somos unos muñecos de trapo abrazados y tirados bajo la cama. Ahí es cuando me doy cuenta del amor, cuando solo el silencio transmite y todas las demás formalidades son parte del juego de un niño pequeño.

Solo soy frente a ti, sinceramente, aunque solo sean palabras. Necesitaba que lo supieras.

Mientras Tanto

No se intenta escuchar al grito
siempre estará ahí
como las palabras que no dices

Se murmuran edificios
mientras el lunes viaja a medio sonreír
Como piensas ir sin viajar
como no vas a mentirle a la calle
si tus zapatos son más grandes que tú
-incluso-
son mas grandes que todos

La palabra vuelve con los años
El silencio vuelve con la muerte
-piensa-
Durante la celebración
tienes tus manos atadas
todo lo que pasa
va directo a la huida

Y el sabor que intentaste descifrar
era una mezcla entre violencia y mesura
pero fallaste
bebiste tu propia lengua
y la respuesta salió salpicando groserías
-moviendo los brazos-

Morir en círculos debe ser cruel
o vanidoso
la búsqueda constante de la espalda
es el lugar común de muchos
y de algunos mas

Y la palabra es el sonido del cuerpo
pero el cuerpo no tiene sonido
lo que suena es la persona
que no es lo mismo que el cuerpo
pero comparten el nombre

Si lo que dices sobre el dolor
tuviera algún sentido
no se podrían abrir las ventanas
en invierno
-por eso de la melancolía-

Se pierde el sentido de las lágrimas
cuando se intenta resolverlas
no hay pañuelo -lo siento-
aire y tiempo para secarlas

Si observas a las piedras
conocerás una verdad
-quieta y gris-
Lo que suceda después
para bien o para mal
correrá por cuenta tuya.

Por:( )

Sin Respirar

“Ahora el aliento se apartaba
y  ahora la sangre se perdía.”
Gabriela Mistral

No sé bien si hay algo detrás de la puerta
ni si hay mierda bajo mis zapatos
No alcanzo a preguntar por el próximo ausente
porque el reloj ya ha partido

Miles de figuras cuentan sus heridas
las gritan para que se separen
las muestran para que sean de alguien más
y las miran para formarse un espejo

No hay respuesta para quien lo niega
Solo el silencio viaja de noche
dentro de la habitación donde respiras
le miente tu sombra a la pared

Sí y solo sí se cumple con la muerte
todo lo demás es una vuelta a la manzana
Una fila a la espera del ascensor

El grito no desprende a la huella
Los rostros no tienen significado
sino que varias peguntas

Dilo por si acaso
di que no tienes idea que es lo que haces
ni lo que sientes
di que mientras no respiras
te das cuenta
que hay un final
y que el principio solo fue una mano levantada
para responder algo
-lo que sea-
pero algo

Por: ( )

 

El Trabajo

“Todo sigue su curso ciegamente, de acuerdo con las normas,
y nadie llega a ningún sitio.”
Henry Miller

 

Tiró fuerte de las cortinas y al fin pudo desprenderlas

– Estas malditas cortinas, todo el puto día engordándome la habitación, ma´h encima cuesta más sacarlas

– Pero amor, no te estreses, si ya están fuera. No las volverás a ver.

– Bueno

Siguieron ordenando y dejaron todo en su lugar; sillones, vasijas, pinturas, pieles y rumores.

– Listo, ¿Cómo no vamos a poder vivir tranquilos ahora?, no hay nada que pueda molestarnos

– ¿Crees que esto sea suficiente?, digo porque yo me siento igual

– Créeme, el feng shui nos ayudará mucho

– ¿Y qué hacemos con las manchas de sangre? No las pude sacar

– eee, tendremos que aprender a vivir con ellas nomas, no nos queda de otra.

– mmmmm (mirándolo de reojo)

– Tranquila, mira. Te voy a preparar una deliciosa cena, tú relájate con una ducha que yo te tendré todo listo cuando salgas (sosteniendo dos platos y una cuchara de palo)

– Bueno, gracias. ¿Dónde dejaste las toallas ayer?

– No, hay que sacar unas nuevas. Ayer boté como 3.

– Bueno, pero si mantenemos ese ritmo nos vamos a quedar sin toallas

– Las toallas se pueden comprar, no así el aire. No te preocupes por pequeñeces

– Si, lo que digas -con tono sarcástico-

Gabriela se bañaba mientras Bun preparaba la cena; la tapa de la olla vibraba, el humo salía entre las rendijas del recipiente mientras cientos de cuchillos cortaban la ensalada. Condimentos y un olor a cerveza con carne rondaba por la habitación. Tocan el timbre. Bun sigue concentrado en la cena, parece no escucharlo, suena una segunda y tercera vez mucho más fuerte.

– Parece que tocan., anda a ver-grita desde la ducha Gabriela-

Bun deja lo que estaba haciendo y se dirige hacia la puerta. Observa por la mirilla y solo alcanza a divisar una gorra. Abre lo suficiente para poder sacar el rostro y pone firmemente el pie debajo para frenar cualquier ingreso.

– ¿Qué deseas?

– Buenas tardes señor, me presento. Mi nombre es Garín, vengo por lo del periódico

– Oh Claro, pensé que nadie vendría. ¿Traes lo necesario?

– Obio, aquí esta todo (Mostrando una bolsa que tenía en su mando derecha)

– Pasa, pasa. Gabriela se esta bañando pero sale enseguida, estamos a punto de cenar. Llegaste en el momento justo ¿Te gusta el estofado de Res?

– ee, no gracias, soy vegetariano. Pero no te preocupes yo espero aquí, coman tranquilos.

– No, nada de eso. Te serviré ensalada, aquí comemos de todo y en grandes cantidades, así que siéntate que comenzaré a servir.

– Vale

Haciendo a un lado un pequeño sofá que estaba entorpeciendo, Garín se sienta en el suelo esperando la cena. Bun mientras saca 3 platos y los ordena para servir, abre la olla y despega un delicioso pero delicado aroma que transita por todo el lugar. Garín omite comentarios.

Gabriela sale desnuda, con una sola toalla amarrada en el cabello. Camina hacia Garín y lo saluda de 2 besos en la mejilla.

– Mucho gusto, mi nombre es Gabriela. Disculpa la facha pero es que no sabíamos que alguien vendría a esta hora

– No te preocupes lo entiendo, discúlpame a mi por venir tan tarde

– ya ya, dejemos las charlas para ma´h rato, ahora comamos que estoy que me muero de hambre -dice Bun con 2 platos en las manos-

Gabriela también se sienta en el piso, mientras Bun sirve los platos. Garín miraba atento los pechos de Gabriela, que a pesar de estar rondando los 40, su piel seguía manteniendo la textura de una chiquilla de 15. Sus pechos mantenían un contorno juvenil y su cuerpo, aunque no trabajado, incitaba a recorrerlo

– ¿Quieres un poco de espárragos Garín?

Garín no pescaba y Gabriela continuaba comiendo, mirando su plato

– Garín -con la voz un poco más fuerte-
Asustándose y pegando un pequeño salto, el chiquillo queda mirando a Bun

– Disculpa, ¿Qué me decías?

– Que si querías mas espárragos, están bastante buenos

– Bueno, échame un poco al lado del puré, porfa

Terminan de comer y Gabriela levanta los platos. Mientras ella los lava, Bun y Garín se quedan en la mesa conversando

– Ya y…¿Qué es lo que quieres entonces?

– Quiero que quede más o menos como esta foto (saca una imagen y se la pasa a Bun)

– Si, ningún problema. Se puede hacer -entregando la fotografía-

– Bacán, yo sabía que podían

– Aquí Gabriela es la Maestra ¿Traes el dinero?

– Claro, aquí esta -Le pasa un fardo de billetes de 10 lucas-

– Ya, estamos entonces. ¿Saquemos esta mesita para el lado para hacer espacio? -parándose del piso-

– Si, si claro, démosle.

La toman en conjunto y la dejan en un rincón de la habitación. Gabriela cierra la llave del agua y se seca las manos con un paño viejo que colgaba de uno de los muebles.

– ¿Ya vamos a comenzar?

– Si, estamos preparando todo. Toma, esta es la foto para que te hagas una idea

Bun le pide la foto a Garín y luego se la pasa a Gabriela. Ella la toma y la observa detenidamente, cierra los ojos en concentración y por 5 segundos no mueve ningún solo musculo. Abre los ojos y le devuelve la foto a Garín.

– Ya estoy preparada, pongámonos en posición.

– ¿Qué tengo que hacer? ¿Dónde me pongo? Pregunta confundido Garín

– Primero que todo pásame la bolsa que trajiste y sácate ese gorro -Garín le pasa la bolsa y luego se saca el gorro dejándolo colgado en el pomo de la puerta-

– Pásame la silla que esta atrás tuyo porfa -era la única de la habitación-

Garín la coge y se la pasa. Bun la deja al centro –entre el sofá y la escultura de un perro sin cabeza que en vez de patas tenia pequeñas jaulas con roedores en su interior-. Bun vacía la bolsa sobre la silla. Caen bocas, arañas y 3 bolsas pequeñas de cocaína -3 gr cada una-. Aún se podía escuchar a las bocas palabreando sobre lo que sea.

– Con más cuidado amigo, no quiero salir lastimada de todo esto -Dice la boca de labios femeninos-

– Ya cállate, si hasta aquí nomas llegamos –expresa la boca con voz ronca-

– Están bien frescas estas bocas, las supiste mantener. Buen trabajo –Exclama Gabriela-

– Gracias, pero bueno y ¿dónde me pongo? ¿Qué tengo que hacer?

– Ponte cerca mío nomas, no te alejes de mi, solo observa – le dice Bun-

– ¿Observar que? ¿Qué van hacer los desgraciados?, déjenos salir de aquí malditos locos. No quiero morir, no quiero morir –gritando desesperadamente-

– Ya mujer –grita la voz ronca- resígnate, no podemos hacer nada. Despídete

– ¿Cómo dices eso?, yo no quiero morir. No aquí y menos con este tipo de gente

– …….

– Silencio los dos, o si no les saco la lengua para que sufran de verdad –Grita Bun-

– ¿Partamos? –Pregunta Gabriela-

– Si –responde Bun-

Las bocas muerden sus labios de forma nerviosa, mientras las arañas caminan arriba de ellas de forma sensual, con signos de depredadoras y tratando de buscar a la siguiente presa. Con sus patas peludas, dan la sensación de estar constantemente alerta. No hay presa en esta ocasión, solo una extraña mezcla de momentos.

Gabriela abre las bolsas de cocaína y las vierte sobre un recipiente –sin ningún cuidado- cae un poco de polvo blanco sobre sus senos, ella chupa su dedo índice y recoge lo que cayó, llevándoselo a la boca. Le saca la tinta a un lápiz pasta y con un carnet organiza el polvo, de tal forma, que sea más provechosa cada aspiración. Lo ordena en una líneas. Pone la probeta improvisada sobre la primera línea y su nariz en el otro extremo (tapándose con un dedo el orificio de la nariz que no está siendo utilizado). Aspira de una forma tal, que no queda ningún rastro de la primera línea; su iris se aclara y sus venas comienzan a marcarse, las de su cuello parecen que fueran a salirse. Comienza con un pequeño tic en el labio inferior, que le hace alargar las palabras más de la cuenta. Garín mira atentamente.

– Pasameeeeee el labio del viejo y a la arañaaa –visiblemente con dificultad-

Bun coge lo solicitado y lo deja sobre las piernas de Gabriela

– Suéltalo Puto¡ ayúdenlo, ayúdenlo.¡ Qué le van hacer, que le van hacer, suéltenlo ¡ -gritaba el labio femenino-

Mientras la boca reclamaba, la araña soltaba pequeños rastros de tela. Al parecer estaba preparando algo.

– ¿Qué está haciendo la araña Bun?

– Siente el olor, comienza a soltar su herencia. Se desprende de todo rastro que la pueda identificar. Percibe el próximo paso. Las arañas ven el futuro.

Garín lo miraba sorprendido.

Gabriela toma a la araña con tela incluida. La mantiene en la palma de la mano y la observa detenidamente. La acaricia, juega con su tela como quien juega con los cabellos de un muerto. Sin expresión alguna. De un momento a otro, la araña deja de mover sus peludas patas y parece entregarse al proceso. La boca, en cambio, se agita cada vez más; con una voz aguda pide que la saquen de ahí. Gabriela toma a la boca con la mano que tenia desocupada y la acerca a la araña -que aún se mantiene quieta-. Bun y Garín miran expectantes el acercamiento.

La boca se paraliza, la araña de apoco comienza a recobrar el movimiento, Gabriela mira el centro del recorrido restante con ojos vacios. Es inverso, la boca se va quedando quieta mientras la araña mueve sus instintos, se acercan, se acercan cada vez más, ya casi se tocan, se acercan demasiado, están a punto de tocarse, se tocan. Hay medio segundo de encuentro –los dos quietos- cuando de un momento a otro y con un movimiento veloz pero calculado, la araña agarra con sus 8 patas a la boca llevándola y presionándola fuertemente contra sus mandíbulas, 10 segundos se demoró en devorarla. Garín traga salivas, Bun parece no sorprenderse. Pasan 2 segundos y Gabriela deja a la araña apoyada en su palma, la mira pacientemente. Se le ve una pequeña sonrisa –como la de una despedida- rápidamente choca sus dos palmas con fuerza, aplastando a la araña y salpicando sangre por todos los sectores de la habitación. Bun y Garín se empaparon, pero no se sorprendieron ni hicieron nada por evitarlo. La sangre recorría las paredes hacia abajo, llegaba al suelo y se inmiscuía entre las rendijas de madera. La sangre le goteaba a Gabriela de las manos, ella miraba cada gota con atención –caía 1 cada 3 segundos-, De repente, se acerca a su mano ensangrentada y comienza a beber cada gota que caía, luego, al parecer, excitada, continua lamiendo el resto de su mano, con pasión y un disfrute fuera de lo normal en estos días. Limpia por completo sus manos, cierra los ojos y parece concentrarse profundamente. Se marcaban las venas en su cuello, de su estomago salían fuertes sonidos, de su nariz salían cenizas blancas mezcladas con sangre.

 

– Ahora¡ -Gritó Bun-

Garín no sabía a lo que refería

– Pásame la foto

– Toma, aquí esta

Bun la deja sobre las piernas desnudas de Gabriela

Gabriela direcciona su rostro hacia la fotografía, la toma entre sus manos. Comienza hacer arcadas que incluso asustan a Garín –pensó que pasaba algo grave- las arcadas eran mucho mas reiterativas, se acerca algo, ese algo recorre el cuerpo por dentro, pasa por el cuello, Gabriela abre la boca y vomita una mezcla de pelos, liquido y hasta rastros de comida. Salió todo hacia la fotografía, ella con los ojos llorosos pide un paño para limpiarse la boca.

– ¿Y ahora? que pasará con mi…

–  Calla y observa –interrumpe Bun-

La fotografía ni siquiera se notaba de tanto liquido viscoso que la cubría, Gabriela todavía jadeaba y el olor se hacía cada vez mas fuerte –como a perro muerto-. Cuando Garín estaba a punto de volver a preguntar, la fotografía se mueve. Comienza a sobresalir una especie de pelo por sobre la fotografía, más que pelo, era una cabeza; una cabeza femenina. Garin pega un salto hacia atrás de sorpresa –Mierda- Gabriela y Bun esperaban algo. Seguía apareciendo, ya se podía ver la frente y un poco de los ojos, la nariz y luego hasta el mentón.

– Es mi hermana, es mi hermana, pero, per… no tiene Boca

– Ahora –Grita nuevamente Bun-

Bun toma a la boca femenina –que reclamaba-  y se la pasa a Gabriela, Gabriela la toma con fuerza y con la misma intensidad la pega en el rostro de la hermana de Garín. De la fuerza que llevaba la mano, la cabeza entera de la mujer se fue hacia atrás.

– La cago, es que la cago-visiblemente en shock-

– Así se hacen las cosas ´po Garín, ¿vez?

– Parece que valió la pena

– Ahora ya faltan solo los últimos detalles

– ¿?

La cabeza de la mujer vuelve a tomar posición luego del golpe y a retomar su salida de la foto. Los hombros, luego sus senos, su estomago, hasta que finalmente sale completa, quedando sobre Gabriela con las piernas abiertas. Estaba desnuda, mojada y visiblemente drogada. No había signos de nada en ella, parecía como si ni siquiera tuviera alma.

– ¿Qué le sucede a mi hermana, porque no reacciona?

– Espera, ahora viene el último detalle

Gabriela se chupa los dedos –los dos más largos de la mano derecha- y se los introduce a la mujer entre las piernas. Primero despacio, luego con fuerza. Dentro de ella, comenzó a moverlos como si estuviera llamando algo. La toalla de Gabriela se cayó por el movimiento y dejo suelto a todo su pelo que a esas alturas ya estaba seco. Gabriela parecía disfrutarlo. Garín solo miraba expectante. Luego de 3 minutos en ese movimiento, Gabriela saca los dedos de la vagina de la mujer. Pasan 20 segundos y la hermana de Garín comienza a tener un orgasmo, un grito que recorrió todo el pueblo que a esas horas ya estaba durmiendo. Una expulsión de muerte se pudo sentir en ese grito. Un placer desprendido sin culpa y a oído de todos.

– Hermana, hermana, estas viva, estas viva –llorando y con las manos en la cabeza-

– Garín. ¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí?¿Quienes son estas personas?

– Ellos te ayudaron, te volvieron a la vida –llanto-

– Ellos, pero, no entiendo nada

– No le cuentes a nadie Garín, ¿Vale? –en tono serio Bun-

– no te preocupes, no creo que nadie mas resuelva el acertijo del diario. Yo en mi desesperación, pude. Tendría que ser alguien que estuviera igual que yo.

– Esa es la idea, que la desesperación te conduzca hasta aquí, nada mas que eso.

– Totalmente comprendido

– Ven hermanita a mis brazos, ven para acá –Dándole un fuerte abrazo sin importar el liquido, ella aún en shock-

– Abran la puerta, abran la puerta, se que están ahí. No me pueden engañar, lose.

– Chucha los pacos otra vez nos escucharon. Debemos irnos. Toma estas ropas niñas, vamos a saltar por la ventana. –Dice agitada Gabriela-

– ¿Qué? ¿Y tan grave es? –dice nervioso Garín

– Sipo obvio, toma tu gorro y vámonos –grita Bun-

– Voy a derrumbar la puerta a las tres; 1, 2………..3¡

Se abre la puerta de golpe, el policía entra y esta todo vació, salvo por la sangre en las paredes y el olor a perro muerto. Se acerca rápidamente por la ventana y solo observa alejarse entre los pasajes a las 4 personas que iban dificultosamente poniéndose la ropa y corriendo.

– Otra vez lo mismo, mas te vale que me compres toallas nuevas cuando regresemos, porque hay harto que limpiar –le reclama Gabriela a Bun-

– Si mi amor –con tono irónico-

Garín y Ceci se reían juntos.

 

 

Por: ( )

Sinónimo de felicidad

Dudo entre salir o comenzar a caer
no asemejo el rostro
mis manos se comulgan con un frio
que no tiene edad

-la mantequilla cuelga-

Me destruyo el precipicio
grito por el siguiente muerto
bajo las escaleras
como quien se burla de si mismo

Salgo con los ojos confundidos
con la mayoría de las acciones
viviendo por absurdas
con el secreto marcado en la ropa
y con garabatos que se escupen
cuando una micro me mira hacia atrás

Pero estoy aquí
respirando mi propio cuello
fraccionando a los segundos
por mero trámite
dislocando el pensamiento
con cada dislocación del reloj
con el precio agarrado a los muslos
nada puede esperar
ni si quiera los inocentes

-Es curioso-

Puede que resulte con la economía actual
subió tal petróleo
las acciones han estado bien
mis manos ya no se ven tan gastadas
y ya no escucho ese ruido
que sentía cuando joven

-Podré ser feliz-

Camino hacia la pared más cercana
me siento y me apoyo
consigo colocar mis huesos
en la madera de una falsa oración
vuelvo a dudar
si salir o comenzar a caer

Solo en el recuerdo somos felices

Por: ( )

El Escondite

El ojo
que busca
muerde
la sonrisa

cae hacia la
mandíbula
rompe el escondite
y se entretiene
con un cigarro

-El humo no cambia
lo que cambia
es la percepción-

el techo se toca
de tanto andar

la risa
también
vomita

el pulso miente
por curiosidad

Refriega la mirada
esperando
una respuesta

¿Qué ves?

se vacía el rastro
a medida
que el paso
se aleja

el cementerio
miente
los cuerpos
nunca estuvieron ahí

tú lo sabías
y nunca comentaste nada
no gritaste
lo suficiente

Ahora el espacio
es un niño autista
que carga
prejuicios

engañas
repitiendo paisajes

La misma mano
que te acarició
ahora cuelga
de un alambre seco

La decisión
de escapar
fue en vano

la caída
es una esquina que ríe

Por: ( )

Lo que Queda

Eso de tomar las cosas en serio…
Henry Miller

Más allá del síntoma -lo cual es claro- siento que el vómito y la caída del cabello no son cosas de las cuales me pueda acostumbrar. Por las mañanas, ya es rutina que vomite lo ingerido la noche anterior y el gorro -marca Hadidas- no me lo saco ni para entrar en reuniones formales. “Cáncer es lo que tienes y no te queda mucho tiempo” me dijo el Doctor. Me llamó la atención que no me sorprendiera, más que mal, es mi vida la que voy a perder; no es ni dinero, ni alguna mujer ni tampoco es alguna propiedad –que no tengo- es mi vida. Debe ser porque nunca me creí dueño de mi mismo, nunca cuidé lo que comía ni lo que bebía, es más, una cajetilla y media de cigarros al día debió haber contribuido a mi situación actual. Ni esposa, ni hijos, ni familiares cercanos a quienes contarles lo de mi enfermedad. Creo que es mejor así, no hay lastima ni pena, solo un constante andar que describe de mejor forma la vida diaria. Ahora me preocupo algo más de mí, no por necesidad, sino porque lo siento. Siento quererme, siento salir a trotar, siento mirarme al espejo y veo como primera necesidad lavarme el rostro por la mañana para verme más presentable –pero el gorro no me lo saco ni cagando- hasta decidí comprarme una mascota. Un gato que llamé Cáncer, al principio no me pescaba mucho pero ya vamos avanzando en nuestra relación.

El sábado me levante temprano para ir a comprarle comida a Cáncer, a él le gustan los mejores pescados de la Vega Central, nada de comida enlatada o sobras de mis almuerzos; él es un fino catador de especies marinas. Paseaba por los pasillos mojados de la Vega y recibía mil propuestas para pasar a comer un rico ceviche (…), miraba a todo y a todos con atención – no me había percatado de la belleza cultural de ese lugar- sin mediar contacto choque con alguien

– Perdón, perdón ¿Estás bien? –Pregunté con un sequito de preocupación-

– Si, todo bien no te preocupes, fue solo un golpe

– Uno nunca sabe cómo reaccionará la otra persona, prefiero prevenir (sonriendo)

– En todo caso, pero yo no soy de esos (sonriendo, incluso un poco mas)

– Veo que estás leyendo a la Stella Díaz

– Sí, es una de mis autoras favoritas. Su actitud, su poesía, su enorme entrega en carne y palabra. Para mi ella es una de las autoras que debió haber tenido más reconocimiento

– Opino lo mismo, pero en esta sociedad si es que no muestras una imagen correcta, si es que no eres un modelo digno a seguir te tratan como basura. En esta sociedad no existe la droga, no existe el sexo, no existe el alcohol, esta sociedad es perfecta. Esta sociedad se engaña a medida que cierra los ojos.

– Tienes razón, pero también creo que la Stella no quería saber nada de reconocimiento. Creo que no quería tener ningún lazo con la sociedad a ese nivel tan vano. Su rol era más profundo, incluso más político, su rol tenía y tiene mucho que ver –en mi opinión- con el despertar, con la búsqueda, con ese reflejo que era su poesía.

– Jajaja, me gusta tu forma de pensar ¿Cómo te llamas?

– Carlos Sinfrio ¿y tú?

– Me llamo Gabriel Binas, mucho gusto (dándonos la mano)

– Estoy buscando una buena picada para pescados frescos ¿Conoces alguna?

– Sí claro, mira pasado los puestos de “Don Augusto”, en toda la esquina hacia la salida hay un local que vende los mejores pescados y mariscos de por aquí. Frescos y a buen precio, una buena relación.

– Gracias, ¿esa que se ve de aquí? (apuntando con el dedo índice)

– Si, justo esa. No te arrepentirás.

– Bueno, fue un gusto entonces Carlos, que estés bien.

– Igualmente (estrechamos nuestras manos)

Luego de despedirme de Carlos, me dirige hacia el puesto que me había recomendado. Pase entre turistas, invitaciones y degustaciones varias; hasta que llegue y compre lo que andaba buscando.

Salí en dirección al departamento.

Al llegar me lleve una amarga sorpresa. La chapa de la puerta estaba forzada y todo dentro de la casa estaba desordenado, hice una rápida mirada por todo el lugar. No estaban ni la tele ni el notebook, ni la guitarra con la cual tocaba mis ideas, se lo habían robado todo . Partí corriendo a la pieza y lo único que encontré fue a Cáncer acurrucado en la cama.

Fue un golpe muy duro, no tanto por lo material, sino por la pérdida de esfuerzo y anhelos que estaban contenidos en el conjunto de las especies. Fui al baño, me moje el rostro y aspire lo que más pude y exhalé una especie de satisfacción falsa que en ese momento necesitaba. Perdido y confundido. Tomé las llaves y camine por un largo periodo, 2 o 4 horas no sé, de lo único que me percaté es que estaba de noche y que el metro lo habían cerrado. En ese momento fue cuando mas sentí mi enfermedad, pude ver a la muerte recorriendo mis ropas para entrar en la piel.

Me quede en silencio, la única que habló fue la ciudad que tiraba quejas por todos lados y yo no agarraba ninguna, no me interesaba. Sentí que alguien me llamaba a lo lejos pero no pesque, no tenía ánimos para nada ni nadie, cualquier clase de contacto en ese momento iba a pasar de largo, no iba a tener forma, así que no, prefería separarme de los hilos.

Regrese destruido, con el cuerpo solo de adorno y resignado. Llegue y cáncer me acaricio las piernas, recordé la bolsa; fui a la cocina y saque su plato, le separe las espinas al pescado y se lo di con un pocillo de agua que coloque a su izquierda. Él disfrutaba su comida, yo lo miraba pasivamente pensando en la mierda que me estaba atando, en mi cuello atorado con larvas (…) pero mis ojos estaban en Cáncer que se alimentaba tranquilamente.

Como crecía.

Por: ( )

Huéspedes en Silencio

“Y tú quieres oír, tú quieres entender.
Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes”
Jorge Teillier

La entrega
baja por la ventana
mientras el pecho
se une con una pared
en movimiento

te detienes
todo se detiene

intento salir por la boca
pero la consecuencia es

¿Qué haces?
¿Qué hacemos?

poder abrir el cuerpo
sin morir desangrados
sin encaminar a ningún
huésped

No somos extranjeros

nuestros países
mueren de la misma manera

la palabra que se repite
el gesto que se pudre

caminamos de espaldas
por el miedo a la verdad

No eres bienvenida
pero la inconsistencia
puede formar caminos

Nos engañamos
lo sé

no creo que el cuerpo
aguante otro cigarro
pero uno más
solo uno más
no le hace daño a nadie

Pasan los días
tocándose entre sí
como esa tela que está
a punto de romperse
y solo un hilo
hace posible el contacto

Algo que nos une

La manera
de permanecer
es buscar
al silencio
que habita entre nosotros

Podemos decir
que la palabra
nos mata esa búsqueda
o nos hace desearla

nos envolvemos
en el mismo
abrazo
nos besamos
con la misma sangre

ignoramos
siempre al tiempo
porque él también
nos ignora

Somos felices (…)
en teoría

en la práctica
somos como
dos preguntas
intentando una respuesta

podría decir
que somos felices
y a nadie le interesaría
-ojalá que no-

porque solo a nosotros dos
nos duele
solo a nosotros dos
nos queda el aroma
impregnado en la mejilla
por el golpe
que hay que recibir
para poder salir por la boca

somos la consecuencia

somos el rastro
el invisible
pretexto para permanecer juntos

Por: ( )

Despedida

Hay lugares donde la pena funciona
con el fin de que no se note
la falta de vida

Caigo por la calle
que todos los días me nombra
Solo por un momento
me confundo
pero recobro la ceguera

No importa el suelo que pise
mantengo el rastro a tono
con la mierda

El olor es intocable
hace lo que quiere

La camisa provoca
al frio
que permite disfrutar
de unos buenos labios

En la banca mas normal
saco unas manos
y me pongo a perder el tiempo

Pierdo tanto el tiempo
que le encuentro el gusto

Sangro por un momento
porque ¿Qué pena no grita
cuando tratas de sacarla?

Solo por el placer de verla gritar
es que sigo
sigo tan rápido y firme
que olvido porque
pierdo el tiempo

-Por la mierda que hace frio-

Las lenguas se divierten
con el sonido del celular
mientras un vago
se desnutre
a ritmo de una conversación

No sé donde estaba el cuerpo
se perdió al doblar la esquina

Yo me quedo
cantándole paraguas
a los insectos

-Porque tu gota
puede ser mi muerte-

Te vi buscar
las preguntas
que habías perdido

-No estaban por ningún lado
porque nunca existieron-

¿Te diste cuenta
que te han estado
cagando todo este tiempo?

Recién choco la canica
que lanzase el aire
cuando eras pequeño

demoraste

Se que es difícil
recorrer toda la tristeza

pero no quiero saber
de ti
ni de mi
es mas
no quiero ni hablar

solo quiero seguir perdiendo el tiempo

-las micros pasan
no se si van o vienen-

no me mires
que tiendo a engordar
cuando me quedo quieto

me mantengo débil
susurro delicados
rasguños
al centro de la hoja

quieto y gordo

el tiempo pasa
yéndose con las micros
que buscan un final

Lo pierdo
pero al menos
logro despedirme

Por: ( )

El Hombre de las Zapatillas Blancas

Caminaba por la calle distraído, con un periódico bajo el brazo y con paso veloz-iba atrasado al trabajo-iba escuchando música, la mañana estaba tranquila, mis ganas estaban intactas, bueno, quizás no tanto, estaban con un poco de sueño pero mi rostro de apoco recuperaba su forma de entrega-muy de apoco-. Llegue al paradero y me apoye en un anuncio publicitario esperando a que pase la 401. Comencé a leer.

Titular: “Hombre mata a su señora y luego se suicida”

Mierda -Pienso- como habrá llegado esa persona a hacer algo semejante, que habrá pasado por su mente en ese momento.

Cerré el diario para ver si lograba visualizar la micro, pero nada.
En ese momento, llega otra persona al paradero, era un hombre de unos 40 años, con un sombrero muy elegante, chaqueta negra, pantalones de tela negros, una bufanda y unas zapatillas blancas –sí, blancas-, le hago un pequeño gesto de cejas que simulan un saludo. Vuelvo apoyarme.
Abro el diario nuevamente y leo:

“Zapatillas blancas bajan de precio”

Subí la mirada lentamente para ver las zapatillas del hombre y comprobar la información. Sí, eran las mismas zapatillas. Lo encontré genial, esa mezcla entre elegancia y bajo precio no seguía ningún patrón, es más, el hombre no estaba ni ahí con que lo mirarán esas personas con gestos de desprecio, esas personas que combinan religiosamente las ropas y toman como delito que el color rojo converse con el verde. Para mí, las mejores combinaciones se dan solas, no se obligan.
Me percate si de algo raro en sus zapatillas, tenían un refregado color rojo a un costado derecho del calzado del pie izquierdo, no le tome importancia, pero ahí estaba.

Continúe con mi lectura, avance paginas y paginas, farándula basura y bla bla bla, hasta que llegue a la notica del titular-la del asesinato-la leí detalladamente y me detuve en una parte que me llamo la atención, decía: “el asesino llevaba unas zapatillas blancas al momento del homicidio”. Entonces, en ese momento, recordé la mancha roja en las zapatillas del hombre, sonreí entre nervioso y despreocupado, levante la mirada y me sorprendí al no encontrar al hombre del sombrero, no estaba, quizás había tomado un taxi o algo pensé.
-Me puedes decir la hora por favor -se escucho una voz con cigarro a mi derecha-

– Era el hombre- Si, si claro son las, son las, ehhh -saqué el celular con varios toques de nerviosismo, vi la hora y dije- son las 8:35 de la mañana.

-Muchas gracias joven – respondió el caballero-

Pero me seguía mirando, no me quitaba los ojos de encima, me estaba analizando, sabía que me había enterado de algo.

-¿Necesita algo más señor?

-Si

-cague pensé- ¿Qué necesita?

-¿Quieres saber porque lo hice, quieres saber que pasaba por mi mente en ese momento?

Trague saliva, mucha saliva

-Sé que lo sabes, por eso tus gestos faciales cambiaron al mirarme la segunda vez. Esos periodistas estúpidos no saben nada, creen que me suicide, se creen todo lo que le dicen los carabineros. Si los pacos te dicen que alguien se suicido le creerás porque la institución refleja confianza, credibilidad y muchas tonterías mas, pero si te dijera todo lo que hay detrás, si te enterarás de todo lo que se oculta, te sorprenderías, te defraudarías y se acabaría toda esa falsa ilusión que te han inculcado desde niño. La verdad pública no es más que la verdad que se quiere escuchar, nada más que eso, recuérdalo. Pero bueno, el coronel de ese caso es amigo mío, juntos tramamos todo. Esa puta no tenía ningún derecho a seguir con vida, ninguno.

– Ehh ehh (no sabía que decir)

– ¿Cómo te llamas?

– Jorge Norimpa (con voz visiblemente nerviosa)

– ¿Quieres saber o no? Si tu micro no vendrá aún.

Abrió sus grandes ojos obligándome a decir “bueno”.

Pensaba del porque quería contarme, quizás quería convertirme en su cómplice, o no sé. Pero la verdad es que no tenia donde ir, no sabía que llevaba entre su chaqueta; un arma, un cuchillo. No podía arriesgarme a nada, bueno de poder podía, mas bien, no me atrevía, a esas alturas el miedo me había agotado todo liquido de valentía que pudiera tener en mi cuerpo para convertirlo en delgados hilos de cuerdas vocales nerviosas.

-Apaga tu música primero, me gusta que me escuchen con atención.

Agarre el celular y le puse pause

– Sabes lo que se siente que tu mujer, que tu propia mujer se te escape de los brazos, y lo peor de todo, no darte cuenta. Eso paso, la muy perra me estaba engañando con un amigo suyo del trabajo y yo ni cuenta me daba. Yo confiaba en ella, créeme que confiaba. Confiaba porque llevábamos 20 años de matrimonio, de buenos y de malos momentos. Éramos cómplices de borracheras, cuando éramos más jóvenes, solíamos ir a tomar a Bellavista, nos embriagábamos, éramos los más alegres y jugosos del sector, bailábamos y terminábamos follando en alguna plaza cercana, estuviera vacía o con gente; a esa hora y en ese estado todo daba lo mismo

-Pero para llegar a matarla ¿No crees que es mucho?-extrañamente me sentía más relajado-

– Dime ¿Quién puede decidir que es mucho o poco en una situación así?, no hay ninguna medida que pueda controlar las consecuencias de una acción. Cuando hablamos de dolor, de verdadero dolor, no te controlas, créeme que no te controlas. Todo paso a segundo plano, lo que sucediera después no me importaba, solo me importaba salir de ese estado de encierro, de ahogo, de no saber que hacer, de correr hacia la responsable, hacia el nido del dolor y arrancarle la lengua de un beso. Ver la sangre, cada gota era un regreso a la realidad, cada gemido era un recuerdo. Las manos se volvieron inservibles, todo el cuerpo se volvió inservible. El único que habló es el lugar, el espacio tocó cada rincón habitable y lo dejó vacio. En ese instante fui libre, salí por un momento de la habitación para entrar al baño, me vi en el espejo y volví a la realidad. Hay muerte.

Me sentía helado, pude ver el asesinato en mi mente; los gritos de la señora, el gesto frio del viejo. Vi todo pero me surgió una duda.

– ¿Qué tiene que ver el coronel en todo esto?

– Bueno, con James somos amigos de pequeños, cuando le conté sobre lo que había hecho me brindo su apoyo en seguida. Nunca le gusto Karina para mí, es más, muchas veces me comento que había visto a Karina con otro hombre, pero no le creí. Estaba ciego, era como lo que te contaba antes: La verdad no es más que lo que se quiere escuchar.

– No sé qué decirte, es algo sumamente fuerte.- pasándome las manos por el rostro- Me estas contando que mataste a tu señora, que al frente mío tengo a un asesino y además estoy conversando con el de lo mas campante. No es un comienzo del día muy normal por decirlo menos. ¿Pero porque me cuentas todo esto, no lo entiendo?

– No tienes porque entenderlo, a veces las cosas se dicen sin ningún motivo. Pero sabes, no siento culpa, no extraño a Karina ni tampoco me siento solo, no sé si significará que nunca la amé o que lo que me hizo me caló tan hondo que borró todo rastro de su nombre, no lo sé. Pero lo que si se es que huelo a muerte, que respiro muerte y que la lengua tiene otro significado para mí. No me cabe duda que las cosas cambiaran, ya no seré el mismo. De una u otra forma yo también morí ese sábado 2 de Febrero.

– Dicen que la vida es una coleccionista de muertes

– Eso me hace mucho sentido

Mire hacia el fondo de la calle y divise la micro

– Ahí viene la micro que me sirve, me debo ir

– Gracias por escucharme, puedes seguir escuchando tú música

– Gracias, no sé como despedirme, me imagino que un “que estés bien” será una frase vacía para ti.

– Siempre son vacías esas frases, casi nunca se dicen desde adentro. Son solo estúpidas formalidades que se usan para quedar bien con el otro, es una burla, una burla vestida de etiqueta. Nunca las creas.

– Lo tomaré en cuenta, que est……hasta pronto

– Hasta Nunca

Hice parar la micro, subí los escalones mientras sacaba mi pase escolar del bolsillo, pagué y me senté en un asiento que daba al paradero. Mire al hombre, le hice un pequeño gesto de despedida con mis cejas, el sonrió mínimamente. Tomo el diario que yo estaba leyendo –se me había quedado olvidado en el suelo- comenzó a leer la noticia de las zapatillas, note una expresión de relajo, saco varias monedas de su bolsillo y las conto una a una, camino en dirección noroeste. Imagino que fue a comprar un nuevo par de zapatillas blancas.

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